Algunas de mis novelas, relatos cortos y escritos en general están basados en hechos reales. Es fácil identificarlos, porque en ellos suele aparecer un personaje llamado “Javier Vitalio” (mi alter ego), ya sea como protagonista o como secundario. De todos modos, suelo avisar de ello. La clave está en la palabra “basado”. Esta palabra es mágica, porque añade una zona gris entre la realidad y la ficción. Por un lado, me da alas para tomarme cuantas licencias poéticas desee y, por…