La cagué. Día tras día, peleo contra la página en blanco que me dice que soy un escritor de mierda, contra la mediocridad que me dice que debo conformarme con lo que hay, contra los zombis que desean convertir a todo el mundo en zombi. Estoy esforzándome al máximo: estoy invirtiendo hasta la última gota de sangre, sudor y semen, para conseguir que mi novela te produzca una erección cerebral. Los que me seguís, estáis siendo testigos del nacimiento y crecimiento de…