Enero del año 2017. La luna llena presidía una cálida noche veraniega al sur del ecuador. El vuelo de vuelta a casa despegaba al día siguiente y me negaba a pasar mi última noche en Perú encerrado entre cuatro paredes, así que recluté a mis amigos y les animé a salir a dar una vuelta y descubrir qué nos podía ofrecer la caótica y salvaje ciudad de Lima. Tras una copiosa y barata cena en un pequeño chifa de barrio…